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Hepatitis

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es la inflamación del hígado que produce daños y que puede provocar la destrucción de las células hepáticas.

¿Qué causa la hepatitis?

La hepatitis en niños tiene muchos orígenes o causas diferentes. Un niño puede contraer hepatitis por la exposición a una fuente viral. La siguiente es una lista de algunos de los virus asociados con la hepatitis:

  • virus de la hepatitis  -  seis tipos principales de virus de la hepatitis han sido identificados, incluyendo la hepatitis A, B, C, D, E y G.

  • citomegalovirus (CMV)  -  virus que es parte de la familia de los virus del herpes y que se puede transmitir de persona a persona.

  • virus Epstein-Barr (EBV)  -  el virus más comúnmente asociado con la mononucleosis infecciosa.

  • virus del herpes simplex (HSV)  -  el herpes puede comprometer el rostro y la piel arriba de la cintura, o los genitales.

  • virus varicela-zóster (VZV)  -  también conocido como varicela, una complicación del VZV es la hepatitis.

  • enterovirus  -  grupo de virus comúnmente vistos en niños, tales como los virus coxsackie, la fiebre aftosa y los echovirus.

  • rubeola  -  causada por el rubivirus, es una enfermedad leve que provoca una erupción.

  • adenovirus  -  grupo de virus que suelen causar resfriados, amigdalitis e infecciones del oído en niños. También pueden provocar diarrea.

  • parvovirus  -  virus a menudo llamado "la quinta enfermedad", que se caracteriza por una erupción facial que da a las mejillas un aspecto "abofeteado".

La siguiente es una lista de algunas de las enfermedades que pueden causar hepatitis crónica en niños:

  • enfermedad hepática autoinmune  -  el sistema inmune del cuerpo desarrolla anticuerpos que atacan el hígado, causando un proceso inflamatorio que provoca la hepatitis.

  • hepatitis viral crónica  -  usualmente causada por la hepatitis B, C o D.

Tipos de virus de hepatitis

Seis tipos principales de virus de la hepatitis han sido identificados, incluyendo la hepatitis A, B, C, D, E y G.

La hepatitis A  -  Este tipo de hepatitis se propaga normalmente por el contacto oral-fecal o a través de alimentos y agua contaminados con heces, y también puede propagarse a través de la infección transmitida por la sangre (lo cual es poco común). A continuación se enumera una lista de los modos de transmisión de la hepatitis A:

  • consumir alimentos hechos por alguien que tocó heces infectadas

  • beber agua que está contaminada con heces infectadas - un problema de los países en desarrollo con una mala eliminación de las aguas residuales

  • tocar las heces de una persona infectada, lo cual podría ocurrir al lavarse mal las manos

  • podrían producirse brotes en guarderías, especialmente cuando hay niños que usan pañales

  • los residentes de las reservas indias estadounidenses o pueblos nativos de Alaska donde la hepatitis A puede ser más común

  • viajar a zonas de otros países adonde la hepatitis A sea común

  • el contacto sexual con una persona infectada

  • el uso de drogas por vía endovenosa (IV)

  • las transfusiones de sangre (en ocasiones muy raras)

  • la transmisión vertical (en ocasiones muy raras)

La CDC ahora recomienda la vacuna para la hepatitis A a los niños en la edad 1. Por favor consulte a su médico si usted tiene preguntas respecto a su uso. La vacuna se recomienda especialmente para los siguientes niños:

  • los niños que viven en otras zonas donde ha habido un brote en la comunidad

  • los niños que tienen trastornos de la coagulación de la sangre, como la hemofilia

  • los niños que asisten a guarderías en donde ha habido brotes de hepatitis A

  • los niños que tienen una enfermedad hepática crónica.

La vacuna no se recomienda para niños menores de 2 años de edad.

La hepatitis B  -  La hepatitis B tiene una amplia gama de presentaciones clínicas. Puede ser leve, sin síntomas o puede causar hepatitis crónica. En algunos casos, cuando los bebés y los niños pequeños contraen esta enfermedad, corren gran riesgo de sufrir una insuficiencia hepática o padecer un trastorno hepático crónico. La transmisión del virus de la hepatitis B se produce cuando la sangre de una persona infectada entra en el cuerpo de otra persona. Un bebé también puede desarrollar esta enfermedad si nace de una madre portadora del virus. Los niños infectados suelen transmitir el virus a otros niños si existe un contacto frecuente (por ejemplo, el contacto hogareño) o si un niño tiene muchos rasguños o cortes en la piel. A continuación se describe el tipo de personas que corren riesgo de desarrollar la hepatitis B:

  • niños nacidos de madres con hepatitis B

  • niños nacidos de madres que han inmigrado de un país donde la hepatitis B está ampliamente extendida, como por ejemplo, en el sudeste de Asia y en China

  • niños que viven en instituciones de cuidados de largo plazo o que tienen discapacidades

  • niños que viven en un hogar donde otro miembro está infectado con el virus

  • niños que padecen trastornos de la coagulación de la sangre como por ejemplo, la hemofilia, y que requieren hemoderivados

  • niños que requieren diálisis debido a una insuficiencia renal

  • adolescentes que pueden participar en actividades de alto riesgo como por ejemplo, el uso de drogas endovenosas (su sigla en en inglés es IV) o el contacto homosexual o heterosexual sin protección

En la actualidad, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) recomiendan que la vacunación universal para bebés contra la hepatitis B comience en el nacimiento, excepto raras circunstancias.

La vacuna se da en tres dosis y, generalmente, la inmunización es obligatoria para todos los niños nacidos a partir del 1 de enero de 1992, antes de ingresar a la escuela. La vacuna está disponible para niños mayores que quizá no hayan sido inmunizados antes de 1992, y se recomienda antes de los 11 ó 12 años de edad.

La hepatitis C  -  Los síntomas de la hepatitis C normalmente son leves y graduales. Los niños a menudo no muestran ningún síntoma. La transmisión de la hepatitis C se produce principalmente por contacto con sangre infectada, pero también puede ocurrir por contacto sexual o por el contagio de una madre infectada a su bebé. Aunque al principio los síntomas de la hepatitis C son leves, en la mayor parte de las personas infectadas puede producir enfermedad hepática crónica. Según los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), la hepatitis C es el indicador principal para el trasplante de hígado en adultos. En algunos casos de hepatitis C, la forma de transmisión no puede identificarse. A continuación se describe el tipo de personas que corren riesgo de desarrollar la hepatitis C:

  • los niños nacidos de madres infectadas con el virus

  • las personas que tienen trastornos de la coagulación de la sangre como la hemofilia y que recibieron factores de coagulación antes de 1987

  • niños que requieren diálisis debido a una insuficiencia renal

  • los individuos que recibieron una transfusión de sangre antes de 1992

  • los adolescentes que participan en actividades de alto riesgo, como el uso de drogas endovenosas (IV), o el contacto homosexual o heterosexual sin protección.

No existe una vacuna contra la hepatitis C. Las personas en situación de riesgo deberían hacerse revisiones regularmente para detectar una infección con hepatitis C. Las personas con hepatitis C deberían ser vigiladas de cerca para detectar signos de hepatitis crónica y de insuficiencia hepática.

La hepatitis D  -  Esta forma de hepatitis puede ocurrir solamente si un individuo tiene hepatitis B. Si un individuo tiene hepatitis B y no muestra síntomas, o sus síntomas son muy leves, la infección con hepatitis D puede poner a esa persona en riesgo de padecer insuficiencia hepática, la cual progresa rápidamente. La hepatitis D puede presentarse al mismo tiempo que la infección inicial con hepatitis B, o puede aparecer mucho tiempo después. La hepatitis D se transmite de la misma forma que la hepatitis B, excepto que la transmisión de madre a hijo es menos común. La hepatitis D es rara en niños nacidos en Estados Unidos, debido al uso generalizado de la vacuna contra la hepatitis B en la infancia.

La hepatitis E  -  Esta forma de hepatitis es similar a la hepatitis A. La transmisión se produce a través de la contaminación fecal-oral. Este tipo de hepatitis es menos común en niños que la hepatitis A. La hepatitis E es más común en los países poco desarrollados y raramente se encuentra en Estados Unidos. Actualmente no existe vacuna para la hepatitis E.

La hepatitis G  -  ésta es la cepa más nueva de hepatitis y se sabe muy poco acerca de ella. Se cree que la transmisión se produce a través de la sangre y se ve con mayor frecuencia en las personas que usan drogas endovenosas (IV), en las que tienen enfermedades de los factores de coagulación, tales como la hemofilia, y en las personas que necesitan hemodiálisis por insuficiencia renal. La hepatitis G suele no mostrar síntomas clínicos y no se ha encontrado ser una causa de la hepatitis aguda o crónica.

¿Con qué frecuencia se presenta la hepatitis?

Según los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), en Estados Unidos en 2006:

  • un tercio de los estadounidenses fueron expuestos a la hepatitis A.

  • hubo cerca de 46.000 infecciones de hepatitis B.

  • hubo 19.000 infecciones por hepatitis C. 

¿Por qué es un problema la hepatitis?

La hepatitis es un problema porque suele originarse a partir de un virus y es transmisible (puede transmitirse de su hijo a otros). En algunos casos, puede provocar insuficiencia hepática o la muerte. Sin embargo, no todas las personas infectadas experimentan los síntomas.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis?

A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la hepatitis. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de forma diferente y algunos niños quizá no presenten síntoma alguno.

Los síntomas de la hepatitis aguda (aparición repentina) pueden incluir los siguientes:

  • síntomas similares a los de la gripa

  • fiebre

  • náuseas, vómitos o ambos

  • disminución del apetito

  • malestar general

  • dolor o molestias en el abdomen

  • diarrea

  • dolor en las articulaciones

  • dolor muscular

  • pápulas rojas en la piel que producen comezón

Los síntomas posteriores incluyen orina oscura e ictericia (color amarillo de la piel y los ojos). Los síntomas de la hepatitis pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis?

Además de los antecedentes médicos completos y un examen de su médico, los procedimientos de diagnóstico y otros exámenes para determinar la gravedad de la enfermedad pueden incluir los siguientes:

  • análisis de sangre para:

    • pruebas funcionales hepáticas

    • estudios de anticuerpos (para verificar si hay hepatitis)

    • recuento de glóbulos rojos

    • tiempos de sangrado

    • electrólitos

    • otras substancias químicas del cuerpo

  • ecografía  -  técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas de sonido de alta frecuencia y una computadora para crear imágenes de vasos sanguíneos, tejidos y órganos. Las ecografías se usan para visualizar los órganos internos del abdomen como hígado, bazo y riñones, y para evaluar el flujo sanguíneo de varios vasos.

  • biopsia de hígado  -  se toma una pequeña muestra de tejido hepático con una aguja especial para biopsia y luego se la examina para detectar anomalías.

Tratamiento de la hepatitis

El tratamiento específico de la hepatitis será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:

  • la edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos

  • la gravedad de la enfermedad

  • la tolerancia de su hijo a determinados medicamentos, procedimientos o terapias

  • las expectativas para la evolución de la enfermedad

  • su opinión o preferencia

El tratamiento de la hepatitis varía según la causa subyacente de la enfermedad. El objetivo del tratamiento es detener los daños al hígado y aliviar los síntomas. y puede incluir, solo o en combinación, lo siguiente:

  • Cuidados de apoyo (dieta saludable y descanso).

  • Medicamentos (para controlar el comezón).

  • Para mantener un desarrollo y crecimiento adecuados.

  • Eviar el alcohol y las drogas.

  • Prevenir la propagación de la enfermedad (si la causa es la hepatitis viral).

  • Terapia con la droga interferon - un medicamento que se conoce como "modificador de la respuesta biológica" que puede afectar el sistema inmunológico y que combate los virus.

  • Exámenes frecuentes de samgre (para determinar el avance de la enfermedad).

  • En los casos graves puede ser necesaria la hospitalización.

  • Transplante de hígado (puede recomendarse para los pacientes en las últimas fases de falla del hígado).

Prevención de la diseminación de la hepatitis vírica

La higiene adecuada es la clave para prevenir la diseminación de muchas enfermedades, incluida la hepatitis. Otras medidas preventivas incluyen las siguientes:

  • Las vacunas
    Existen vacunas para la hepatitis A y la B.

  • Transfusión de sangre
    Las transfusiones de sangre se examinan rutinariamente para detectar hepatitis B y C y disminuir el riesgo de infección.

  • Preparación de anticuerpos
    Si la persona ha estado expuesta a la hepatitis A o la B, puede administrársele una preparación de anticuerpos para ayudarle a protegerse de la enfermedad.

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